
Se me escapa la vida entre tus manos,
en cada aliento que respiras,
una parte de mi esencia consumes.
Me devoras con cada amanecer de tus sentidos,
cuando despierta tus deseos bríos,
el alma quema, la voluntad de los míos.
En tarde calida esperas el ocaso de mi humor salvaje,
y cuando todo se revienta,
la noche apuñala un segundo más de vida.
Ahora todo en calma la vida reposa
se han dormido el ir venir de los peces en el río,
hasta la saciedad de mis voraces días,
ha cumplir mi vitalidad agotado en pila...
Y tras el recuento de las horas,
un ciclo más,
ahora solo sentiré desvanecer,
cada recuerdo, cada vida,
que devoré al paso de los días...
y con cada uva un deseo, un segundo menos de vida...


