Wednesday, May 30, 2007

No me encuentro.

Hace tiempo que no me sentía así, lo peor es que se ha vuelto algo cotidiano, lo percibo pero no logro hacer nada contra este sentimiento de hastío, de vana saciedad, de melancolía innerte, de palabras muertas, de poesía vacía...

Durante los últimos años mi vida ha cambiado muchísimo, mi estilo, mis amistades, mis gustos, mi tiempo, mi caracter. Todo ha sido tan vertiginoso que a veces he tenido que detenerme para tratar de vislumbrar aunque sea por un instante el rumbo al cual me dirijo.

Esto en realidad no me molesta, lo que me tiene en verdad harto es esta sensación de no hacer nada, de no obtener ese algo, de lograr dibujar una sonrisa verdadera y sobre todo permanente, al principio pensé que era sólo cuestión de actitud, sonreia y trataba de reirme por todo, pero ahora comprendo que eso a lo cual aspiro no es una felicidad mental, o una actitud positiva ante el mundo.

...Ultimamente todo es tan...no sé como describirlo, tan cotidiano, tan falto de pasión, de ánimos por obtener más...

Los logros se presentan muy continuamente, el trabajo, la familia, la religión, la cultura, las cosas en realidad no van mal; sin embargo la sensación de placer que deja esto es tan efimera que a veces pasa inadvertida por mi ser... es como si yo no fuera yo (valga la comparación de ego y alter ego y tonterías más de la psique).

Crecer duele, el ser señor no me gusta, me aterra, siento como se escapa la luz como si fuese una vela que lenta pero innevitablemente es devorada por la obscuridad total y que después de su última luz se verá opacada sin que nadie sepa de su existencia.

Trabajar, ganar más dinero, trascender, mejorar, adelgazar, amar, coger,vivir, crecer, envejecer, luchar, en fin miles de verbos que al final del día sólo son propósitos tán comunes, después de echarle una ojeada al mundo me doy cuenta que todos estos deseos son sólo méritos del sentido común que la sociedad nos ha fabricado e implantado, algo así como la lista de los doce propósitos que cada año nuevo llegan y que sabemos que nunca cumplimos, o peor aún, que cumplimos y en nada nos benefician.

Me siento encerrado en mi mismo, y lo peor de todo es que ahora solo llego y me siento frente a la máquina y dejo que la vida me consuma, Dios ¿a donde quedaron esos sueños, esa febril y pujante capacidad para mutar al mundo?...

Terminaré por llamar a Locatel a preguntar si alguien sabe a donde he estado, ¿a donde fuí, que es de mi ser y mi esencia?, seguramente contestarán que eso se quedó archivado el día en que saque mi credencial elector, listo para votar y dejarme consumir

ya quiero despertar...