Con los brazos de la fiebre
que aún abarcan mi frente,
lo he pensado mejor
y desataré las serpientes de la vanidad.
El paraíso es escuchar,
el miedo es un ladrón,
al que no guardo rencor
y el dolor es un ensayo de la muerte.
En la piel de una gota,
mis alas volvieron rotas
y entre otras cosas ya no escriben con tinta de luz.
El paraíso deviene el infierno
y luego se queja
y sin que nadie se mueva
¿Quién lo arregla?
El paraíso deviene el infierno
y luego se queja
y sin que nadie lo mueva ¿Quién lo arregla?...
Gestado en mis escombros
de pastoso paladar
el disparate del caos, me derroto con palabras de alabanza.
En la piel de una gota,
mis alas volvieron rotas
y entre otras cosas ya no escriben con tinta de luz.
El paraíso deviene el infierno
y luego se queja
y sin que nadie se mueva
¿Quién lo arregla?
El paraíso deviene el infierno
y luego se queja
y sin que nadie lo mueva ¿Quién lo arregla?...
Heroes del Silencio.
Ya que hay días en que perderme en el olvido solitario es lo mejor.
Tuesday, April 15, 2008
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