Tengo un dolor, muy dentro, de esos que te trascienden, de aquellos que no sabes donde duele pero perforan, de esos que carcomen por dentro, de esos que te sangran, que te pican día a día, de los que te arde cuando respiras que quisieras dejar de respirar. A veces quisiera arrancarlo y extirparlo pero está tan adentro que sabes que si lo llegases a quitar morirías pues es un dolor que se ha vuelto parte de tí. No recuerdo cuando comenzó ese dolor, solo sé que un día comencé a sentirlo ahí, como esparciéndose dentro de mí, a veces me aterra pues realmente es mayor a mí pero nunca me destroza, solo se hace sentir, es como ese dolor de muelas, picante, constante, chingaquedito, tan incisivo que pierdes la calma, y es que este dolor que tengo me ha transformado, a tal grado que cuando me veo no me reconozco, me veo al espejo y sé que este no soy yo, este que se refleja no es sino el dolor, el rostro del dolor que me aqueja, que me transpira y me hunde en ese hedor que me acompaña…A veces quisiera morirme, quitarme la vida por este dolor, pero en verdad quiero seguir viviendo, en verdad me gusta vivir, amo la vida…es solo que este dolor no me deja, me aqueja, me desgarra, me envenena, no se va.
A veces este dolor se apendeja, lo logro maquillar, cuando estoy ebrio el dolor se mete en un hueco muy pequeñito dentro de mi alma, ahí hecho bolita, en posición fetal, pienso que el dolor me tiene miedo, tiene miedo de que lo pueda extirpar, pero desde ahí con su tic tac cadencioso me hiere, me perfora, me gasta y condena diciéndome aquí estoy y entonces ese dolor se vuelve dolor y pena…como esa condena ir te lleva a la muerte pero que por más que pasen los días no la logran ejecutar, solo está ahí doliendo, silente esperando, haciendo lo suyo que es doler.
Muchas otras veces este dolor se expresa con tristeza, y entonces no dejo de llorar, soy un hombre que por tristeza no puedo dejar de llorar, pero en verdad no soy yo, es esta dolencia que no logro descifrar, la gente que me ama que me rodea a veces no lo entiende, y solo me dicen ya pasará y es cuando ese dolor con tristeza, se enciende, se transforma, se expande y me ciega, tanto que duele aún más, como recordatorio de que este dolor nunca pasará.
Yo no pedí este dolor, ni se lo deseo a nadie, pero ahí está…revoloteando, enjaulado, a veces en mi pecho, otras en el estómago y últimamente más en mi cabeza, dando aletazos violentos, como pájaro queriendo escapar, es en esos momentos cuando más duele, cuando el mundo duerme, cuando el dolor ya no lo aguanto más…

No comments:
Post a Comment